Qué son los micropilotes y sus aplicaciones

Si estás buscando un sistema de cimentación para reforzar áreas inestables, hay una alternativa que puede serte útil. Quizá aún no conoces qué son los micropilotes y sus aplicaciones para la compresión, corte y flexión. Descubre un poco más sobre esta versátil técnica cada vez más utilizada en construcción.

¿Qué son los micropilotes?

Pudiera concluirse, debido al término que se utiliza, que el micropilote es simplemente un pilote de menor tamaño. Sin embargo, este elemento de cimentación está conformado por una armadura resistente de acero. Esta tiene forma de tubo, y al final se encuentra un taladro que le permite perforar a presión. De esa manera, llega hasta el fundamento u horizonte sólido de la edificación.

El tubo de acero suele estar hecho de barras corrugadas, que aportaran mayor estabilidad al final del vaciado. Una vez instalado el micropilote, se rellena su área hueca con hormigón o cemento a inyección. Su elaboración in situ es fundamental para proporcionar mayor resistencia a los movimientos naturales de la tierra.

Los tipos de resistencia están dados en la base del micropilote y sus lados. Al primero se le llama resistencia unitaria, y al otro, por fuste. El grado de equilibrio se determina por la fricción existente entre el hormigón y el terreno de contacto inmediato. De hecho, la carga del mismo se distribuye de manera uniforme con esta técnica, sin dejar a la punta del poste todo el peso.

Algunas de las pruebas que permiten calcular su calidad implican la aplicación de carga extra. En el caso de requerir reforzamientos, se pueden utilizar resinas que restauren las posibles zonas agrietadas. Con este tipo de material también se mejora la densidad y consistencia del terreno donde se encuentra el micropilote. A este tipo de cimentación estructural se le conoce además como pilotes helicoidales.

¿Qué debe tomar en cuenta al elaborar los micropilotes?

A la hora de construir micropilotes para reforzar la cimentación de una estructura, se requiere de un buen análisis. Este se lleva a cabo a través de la observación y el estudio de los planos arquitectónicos. A través de ellos se definen cuáles son las modificaciones implicadas en el reforzamiento a realizar.

Por otro lado, también se requiere de un análisis de las condiciones del terreno. Esto incluye la propensión del mismo a los movimientos, su naturaleza y consistencia. Tales condiciones determinan la seguridad de estructuras como puentes, viaductos, edificios, naves industriales, monumentos entre otros. Como se ve, esta técnica tiene diversos campos de aplicación en los que se ha comprobado su efectividad.

Previo a la instalación

Antes de considerar la instalación de un micropilote, se requiere un informe geodésico profesional. El experto debe detallar en el mismo los siguientes datos:

  • Nivel freático del terreno, y su corte estratigráfico. Esto define el tipo de suelo y su tendencia al hundimiento.
  • Profundidad aproximada para el límite de cimentación. El dato determina cuánto medirá el largo máximo del micropilote.
  • Características generales y grado de agresividad del terreno. Puede arrojar información relacionada con su nivel corrosivo, que depende de los elementos del que está compuesto.

Así mismo, se requiere una comprobación de los cambios a realizar en el diseño interno del edificio. Por ejemplo, si un micropilote se instalará donde pasa una tubería de agua, está debe reubicarse. También se deben evaluar los alrededores, por si la cimentación o el trabajo que implica afectan la estabilidad de otras construcciones. Todo eso genera gastos adicionales a la construcción de los nuevos cimientos.

Y en algunos casos, resulta necesario reconfigurar todo el edificio. Por ello, hay algunos proyectos en los que se evalúa si es factible hacerlo, o si conviene rehacer la edificación. Si la fabricación de las cimentaciones resulta favorable, es posible continuar el trabajo. De esa manera se iniciaría el marcaje de los micropilotes. El lapso de terminación de los mismos debería ser igual o menor a 24 horas, para garantizar un buen fraguado.

Ventajas de los micropilotes

Estos son los beneficios de usar micropilotes para la cimentación de edificios y otros proyectos arquitectónicos:

  • Minimiza la cantidad de residuos después de su elaboración
  • Se pueden elaborar de forma más rápida que los pilotes convencionales
  • Permiten las pruebas de carga individual o como “pantalla”.
  • Fabricación eficiente incluso en áreas de dimensiones muy reducidas
  • Disminución de ruidos y vibraciones generadas por el equipo de fabricación

Vale la pena hacer mención que los micropilotes no son la solución universal ante cualquier estructura. El reforzamiento de los fundamentos de una edificación requiere una evaluación profesional. De esta manera, se determinará si esta práctica novedosa brindará resultados confiables según el caso. Por eso, no se debería planificar un proyecto de esta índole sin asesoría previa.

Aplicaciones de los micropilotes

Analizar cuál es la mejor técnica para reforzar su proyecto de obras civiles es fundamental. De ello depende que la edificación cuente con la solidez y confiabilidad que requiere. Y cuando se trata de viviendas, este asunto es vital, pues está en juego la seguridad de los ocupantes. Estas son algunas de las formas en las que se utilizan los micropilotes:

Reforzamientos

En caso de daños producidos por vibración tectónica, falta de estructura y fundamentos u otras circunstancias. Por lo general, se requiere aumentar la cantidad de bases para sostener ampliaciones de áreas no construidas. Esto es útil también en casos de construir nuevas plantas adicionales y para recalce de edificios.

El micropilote también refuerza las estructuras utilizadas para sótanos. De esa manera, se convierten en refugios estables que pueden usarse en emergencias. Este método de cimentación profundiza la estabilidad de edificaciones con difícil acceso por tener dimensiones muy pequeñas.

Nuevas cimentaciones

En caso de estructurar un proyecto de construcción, puede ser necesaria la instalación de micropilotes. Por ejemplo, si la carga de la edificación ha aumentado, de forma que su diseño original ya no sea seguro. También se usan si la naturaleza del terreno favorece las alteraciones. O si se desea repartir equitativamente el trabajo de sostén de las cimentaciones, para alargar su vida útil.

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