27 mayo, 2022
La historia de la energía es larga, y la evolución de las necesidades energéticas de nuestra sociedad ha sido igual de larga. Desde el principio, los humanos han dependido de la energía para impulsar sus vidas. En los primeros días, esto significaba usar leña para calentar y cocinar. Con el paso del tiempo, la gente descubrió que el carbón era una mejor fuente de calor y electricidad que la madera. El carbón era un combustible mucho más limpio para usar en los hogares, pero también podía usarse para impulsar trenes, barcos y otras formas de transporte. En tiempos más recientes, las personas han comenzado a depender menos del carbón como fuente de energía porque no es tan amigable con el medio ambiente como otras fuentes, como la energía solar o eólica.
La Tierra es un planeta que existe desde hace miles de millones de años. Siempre ha tenido energía fluyendo a través de él, y esa energía siempre se ha utilizado para alimentar la Tierra. Pero a medida que pasa el tiempo, las fuentes de energía no son suficientes para satisfacer las crecientes necesidades de la vida humana. En la década de 1960, se descubrieron reservas de petróleo y se usaron para hacer funcionar nuestros automóviles y otra maquinaria. Finalmente, se agotaron. Entonces, los científicos comenzaron a buscar fuentes alternativas de energía que pudiéramos usar, como la energía solar o la energía nuclear. La energía solar aprovecha la luz del sol para generar electricidad a partir de ella.
Para satisfacer esta demanda, debemos encontrar nuevas formas de generar y usar energía. El mundo necesitará nuevas fuentes de energía para satisfacer estas necesidades y mantenerse al día con el crecimiento de la población. Esto está resultando una tarea difícil, ya que nos estamos quedando sin los combustibles fósiles que se utilizaron durante años para generar energía.
Los combustibles fósiles son la forma predominante de energía en la actualidad. Proporcionan una gran proporción de las necesidades energéticas totales del mundo. Hay tres tipos principales de combustibles fósiles: carbón, gas natural y petróleo. El carbón se usa más comúnmente como combustible para centrales eléctricas y para calentar hogares. El gas natural también se utiliza para la calefacción de viviendas y como alternativa al petróleo en los vehículos. El petróleo se usa principalmente en el transporte, pero también se puede quemar en centrales eléctricas o en los hogares para producir electricidad o calor.
Las energías renovables son aquellas que no provienen de combustibles fósiles como el carbón, el gas natural y el petróleo. Esto significa que tienen un suministro ilimitado y no generan contaminación del aire ni gases de efecto invernadero cuando se queman para producir energía. Las formas más comunes de energías renovables son la solar, energía eólica e hidroeléctrica. La energía nuclear se genera mediante un proceso que divide los átomos usando calor, radiación o ambos. También se puede crear como un subproducto en la producción de armas nucleares. Las plantas de energía nuclear usan calor para bajar el punto de ebullición del agua, lo que hace girar turbinas que generan electricidad a partir de alguna forma de energía mecánica.
La energía solar tiene el potencial de cambiar el futuro del consumo de energía. Es una fuente de energía limpia, renovable y sostenible que está disponible en todo el mundo. El mejor lugar para la energía solar es en el techo de un edificio. Esto se debe a que el mejor lugar para recoger la luz solar es más alto que las nubes y los edificios bloquean la mayor parte de la luz solar indirecta.
Las células solares están compuestas de silicio, que se encuentra en abundancia en la arena. Las celdas solares capturan la luz solar y la convierten en electricidad. La energía solar se puede utilizar para muchos propósitos, como alimentar hogares, negocios y automóviles.
Una gran ventaja de las células solares es que no tienen partes móviles, por lo que no son propensas a fallas mecánicas como lo son las plantas de combustibles fósiles. Tampoco producen gases de efecto invernadero u otros contaminantes como lo hacen las plantas de carbón o gas natural.
Hemos estado utilizando combustibles fósiles durante aproximadamente 250 años y es hora de que avancemos hacia una fuente de energía renovable y más limpia. La energía renovable es cualquier fuente de energía que se repone a un ritmo que no depende del sol, el viento, las mareas o el calor geotérmico. Estas fuentes incluyen energía solar (solar térmica y solar fotovoltaica), energía hidroeléctrica y turbinas eólicas.
A día de hoy, el mundo utiliza unos 16 teravatios de energía de todas las fuentes. Las fuentes de energía renovable solo representan el 15% de esto, mientras que los combustibles fósiles representan el 80%. Pero esto va a cambiar en las próximas décadas. Para 2040, las energías renovables representarán al menos el 35% de la energía mundial. Todas las previsiones sí coinciden en que para 2050 estaremos utilizando energías limpias en su mayoría por encima de los combustibles fósiles. Un informe reciente de Bloomberg New Energy Finance predice que para 2040 la energía renovable generará el 35 % de la energía mundial. Esto significa que veremos un gran cambio en la forma en que generamos nuestra electricidad y cómo la usamos. Hay muchos cambios en el horizonte, pero una cosa es segura: las células solares y las turbinas eólicas seguirán creciendo en popularidad y servicios de instalaciones fotovoltaicas serán aun más recurrentes.